Antiguo retiro real, hoy el parque favorito de Madrid — 125 hectáreas de jardines formales, monumentos y vida local auténtica.
El centro del parque es el Estanque Grande, un lago rectangular donde se puede alquilar una barca de remos — un pasatiempo realmente popular entre los madrileños, no solo una actividad turística. El Palacio de Cristal, un impresionante pabellón de cristal y hierro del siglo XIX, acoge exposiciones de arte contemporáneo y tiene su propio lago más pequeño al lado. La Rosaleda y el monumento al Ángel Caído — que según se dice es uno de los pocos monumentos públicos del mundo dedicados a un ángel caído — merecen el desvío.
Los fines de semana, el Retiro se llena de corredores, familias, artistas callejeros junto al lago, y corros de tambores improvisados junto al Ángel Caído. Es menos un "sitio que hay que ver" y más un lugar donde bajar el ritmo durante una hora o dos, que es exactamente como lo trata la mayoría de los madrileños.
Las mañanas entre semana son las más tranquilas; los domingos por la tarde son los más animados y con más ambiente local. La primavera, cuando florece la Rosaleda, es la mejor época del año para visitarlo.
El parque tiene varias entradas — la que está junto a la Puerta de Alcalá (que también merece una mirada) y la más cercana al Prado son ambas prácticas si combinas el parque con una visita al museo.
Esta guía también está disponible en la versión original en inglés, con enlaces a más páginas relacionadas.