Madrid exige menos planificación que la mayoría de capitales europeas — es compacta, se recorre a pie, y perdona un itinerario poco estructurado. Esto es lo que sí merece la pena resolver antes de ir.
Tres días completos cubren lo esencial: el Prado o el Reina Sofía, el Palacio Real, la Plaza Mayor y un paseo por La Latina o Malasaña. Cinco días te permiten añadir una excursión a Toledo o Segovia sin ir con prisa. Madrid también funciona bien como complemento a un viaje más amplio por España — muchos visitantes lo combinan con 2–3 noches antes de continuar hacia Barcelona, Sevilla o el sur.
Dos costumbres suelen confundir a quienes visitan por primera vez. La primera es pensar que Madrid se detiene a media tarde — muchas tiendas sí hacen una pausa, pero la ciudad en sí no se detiene, y la cena de verdad empieza sobre las 21–22h, más tarde que en gran parte de Europa. La segunda es no reservar tiempo suficiente para el Prado — es enorme, e intentar "verlo" en una hora de camino a otro sitio suele terminar en rendirse a mitad de camino.
El centro histórico de Madrid es lo bastante pequeño como para recorrerlo a pie. La Puerta del Sol es literalmente el centro de España (el Kilómetro Cero); todo lo que la mayoría busca — la Plaza Mayor, el Palacio Real, la Gran Vía, el Prado — está a unos 25 minutos andando.
Esta guía también está disponible en la versión original en inglés, con enlaces a más páginas relacionadas.